03- el amanecer nos sorprende contando si estamos todos.
Octubre 2008
Ardor guerrero vibra en nuestras voces…
El ansia altiva de los grandes hechos…
Como tengo el corazón blandito, los piratas del tiki-taka me enredan una y otra vez. O quizás sea que me va la marcha. O que hay vicios a los que, atávicamente , no quiere uno renunciar.
El caso es que, un año más, di con mi culo sobre el sillín de la Peregrina para participar en ese paseo-paliza anual que han dado en llamar “Ruta ciclo-turística al Cabo de Gata” y que disfrutamos en los primeros días del suave Octubre.
Al paseo, junten la cercanía del mar, el sol, la brisa suave, la agradable compañía y el camino, el sendero, un motivo para llegar. Todo eso junto hacen al biciclero un ratico feliz, algo para aprovechar, que la felicidad como concepto general ya saben sus mercedes que es una utopía.
05- en el pelotón, es de vital importancia fijar un buen punto de referencia.
Esta foto está reemplazada; la guapa original se negó a compartir su belleza con nosotros. Pero aún la guardo en mi memoría; en la del disco duro y en la otra.
Esta foto está reemplazada; la guapa original se negó a compartir su belleza con nosotros. Pero aún la guardo en mi memoría; en la del disco duro y en la otra.
05- cicleros a mogollón.
Uno, el más aventajado de los ciclistas piltrafillas, viene siempre a pensar que este año puede ser el último y desoyendo aquello de “carrera que el caballo no da en el cuerpo la lleva” termina por agarrarse al manillar y enfilar el contorno de la Almadraba de Monteleva, allá lejana, cuando los flecos del sol empiezan a asomar tras la sierra del Cabo.
13- este año, mi nueva montura me permitió rodar siempre en el grupo de cabecera.
Y como de tontos está el mundo lleno, fuimos un montón. Tan montón que, aunque brevemente, nos vimos en la obligación de ocupar/compartir alguna que otra carreterilla ante la desesperación de automovilistas domingueros que, jurando en sánscrito, se acordaron del padre de Merck, Anquetill y del señor Vélez, el de un servidor; sobre todo del señor Vélez.
17- la hora de la siesta, del avituallamiento, de la risa franca.
Nada de particular, como cantaba Bosé, en el trayecto de ida y vuelta. Nadie se escalabró. Ninguno mordió el polvo del camino. Si acaso que cada vez quieren llegar antes y más lejos. Altius, citius, fortius.
Este año hubo más ciclistas; un diez para la organización. Este año no hubo sorteo de regalitos; tirón de orejas para la organización.
La buena voluntad y el ánimo alegre a espuertas; abrazo de compañero y amigo para Miguelón, Andrés y compañía, soldados con los que me enrolaba yo en cualquier guerra. Vale quien sirve.
La Musa no me acompañó esta vez. Por eso me veo en la obligación de sustituir letras por imágenes. Me voy haciendo mayor.
Vigor, firmeza y constancia…
Valor en por de la Gloria…
La Musa no me acompañó esta vez. Por eso me veo en la obligación de sustituir letras por imágenes. Me voy haciendo mayor.
37- el regreso.
Vigor, firmeza y constancia…
Valor en por de la Gloria…
28- Como el pedalear es simplemente la excusa, no tengo inconveniente en bajarme de la Peregrina para posar los ojos en el paisaje.
35- ... he dicho en el "paisaje".
.
Y que la Pilarica, el año que viene, nos dé salud para volver a ser protagonista de las mismas tonterías.
¡Salud, amigos!
¡Salud, amigos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario